Orden y limpieza

Orden

A todos nos agrada encontrar las cosas en su lugar, en el trabajo, en la casa o incluso en el automóvil. Sin embargo el orden es algo mucho más profundo que eso, es el orden interior y posiblemente el más difícil de alcanzar el que debemos procurar lograr en todos los aspectos de nuestras vidas.

Todos debemos colocar nuestras prioridades adecuadamente en la vida. Adquirir el valor del orden va mucho más que acomodar cosas y objetos, es poner todas las cosas de nuestra vida según sean de mayor importancia para nosotros.  La falta de este valor se presenta muchas veces con el activismo: dar la apariencia de hacer… sin hacer.

En medio de nuestras ocupaciones habituales, e incluso con alto rendimiento y eficacia personal y profesional, podemos estar rodeados de papeles, objetos, libros, cajones de uso múltiple y adornos de todo tipo, pero el orden exige plasmar en la agenda un momento y tiempo determinado para poner en su lugar estos objetos.

La alegría, la convivencia, los planes personales y una gran capacidad de trabajo caracterizan positivamente a la persona, sin embargo, todo aquello que se omite o se hace fuera de tiempo y oportunidad, provoca desorden e ineficiencia.

Estas son algunas de las sugerencias que pueden ayudarte a vivir mejor el valor del orden:

  • Dedica tiempo a la familia, con este ejemplo, todos aprenderán que ordenas tu vida de acuerdo a tus responsabilidades, dando a los tuyos la prioridad que les corresponde.
  • Lleva una vida espiritual de acuerdo a los preceptos de tu religión, son normas de conducta que facilitan y hacen nuestra vida mejor.
  • Planea tus gastos.
  • Distribuye tu tiempo, así serás puntual.
  • Cuida tu persona por dentro y por fuera: Conserva un buen aspecto personal aún los fines de semana y en temporada de vacaciones.
  • Establece un horario fijo para el descanso y los alimentos.
  • Da un correcto uso a las cosas y serán más durables.
  • Procura la limpieza y cuidado de tus cosas y las que te presten.

El valor del orden puede cambiar significativamente nuestras vidas, y la vida de quienes nos rodean.

Limpieza

La limpieza no significa lo mismo para todo el mundo. Algunos quizás piensen que para lavarse las manos, basta con abrir el chorro y mojarse los dedos. Pero para otros, el lavarse significa frotarse las manos con bastante agua y jabón. Es cierto que las normas en cuanto al aseo varían en todo el mundo, y la gente se cría con diversos conceptos sobre lo que constituye la limpieza. La limpieza implica mucho más que la apariencia externa. Es toda una ética de vida sana y un modo de pensar y sentir que abarca nuestras normas morales.

En Vista de las escandalosas condiciones antihigiénicas de Europa y Estados Unidos durante los siglos XVIII y XIX, los misioneros de aquella época predicaban lo que pudiera llamarse “una doctrina de la limpieza”. Dicha doctrina colocaba la suciedad y el pecado en el mismo plano. No hay duda de que ese empeño inicial por enseñar al prójimo lo que implica la limpieza ayudó a mejorar las condiciones de vida de la gente.

En lo que respecta a la limpieza física, las personas pueden irse a los extremos.

Por un lado, ser fanático en este asunto puede robarnos el gozo de vivir y consume, además, mucho tiempo valioso. Por otro lado, no es fácil limpiar casas o habitaciones atestadas de objetos ni tampoco ver la suciedad que se acumula. Entre ambos extremos hallamos el modo práctico y equilibrado de mantener nuestro hogar y pertenencias limpias y presentables. Tener un hogar y un aula limpia es responsabilidad de todos los que las habitan.

Los científicos descubrieron que animales como las ratas, los ratones, las cucarachas, las moscas y los mosquitos transportan microbios causantes de enfermedades. Además, llegaron a la conclusión de que la razón por la que muchas personas se contagian es la falta de higiene. En efecto, la limpieza puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte.

No hay duda de que el tratamiento de residuos constituye un problema que afecta a todo el mundo, y para muchos gobiernos es una auténtica pesadilla. Algunos municipios no dan abasto para recoger los desperdicios, y estos se acumulan en las calles. Debido a ello, en ocasiones se pide la colaboración ciudadana. Debemos interesarnos en disfrutar de un buen entorno, por lo que es importante tomar la iniciativa de la limpieza y el buen manejo de los desperdicios y basura.

La limpieza comienza a nivel personal y familiar, y que además es un indicativo de buena educación y respeto al prójimo. Una apariencia limpia y digna causa una impresión positiva en los demás y dice mucho de las personas.